Por: Francy Díez

Nutricionista integral-Mentora Academia de Sabiduría Universal

 

Asegura un viejo proverbio chino que la felicidad es cuestión de digestión. O, mejor dicho, de buena digestión.

Es un hecho que los estados de ánimo cambian la forma de evacuar, puedes ver tus heces que hablan y te dicen: “algo anda diferente, es importante que pongas atención a lo que te muestro”. ¿O acaso quien se enamora no siente mariposas en el estómago, pierde o gana apetito aquel que atraviesa una situación angustiante o corre al baño de los nervios, el que debe presentar un examen o presentarse a una entrevista de trabajo? De hecho, hoy la medicina se refiere al sistema digestivo como el segundo cerebro, ya que, a través de células especializadas, tiene la capacidad de ser autónomo y generar su propio impulso y ritmo para movilizarse.

El intestino y el cerebro están intrínsecamente relacionados, al punto que el estrés, la tristeza o la ansiedad tienen sus efectos en el sistema digestivo. A su vez, también las emociones tóxicas lo irritan (miedo, enojo, nervios, ansiedad, tristeza) y entonces muchas veces responde con un tránsito deficiente, es decir, con la retención de materia fecal en el colon por más de 72 horas. “El estreñimiento puede afectar el estado de ánimo a tal punto de producir irritabilidad, mal humor, insomnio por dolores abdominales, incomodidad social o laboral debido a flatulencia o a la sensación de querer ir a evacuar y no poder”, asegura la Licenciada Teresa Cóccaro, nutricionista del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba).

Hay varios puntos que podemos tocar para que comprendamos cómo la digestión puede influir en la felicidad.

  • Nutrición y bienestar emocional:

La digestión es esencial para la absorción de nutrientes esenciales, como vitaminas, minerales, grasas, carbohidratos y proteínas, que son necesarios para mantener un equilibrio químico en el cerebro y el sistema nervioso. La falta de ciertos nutrientes, como la vitamina D, complejo B, puede estar relacionada con problemas emocionales, como la depresión y la ansiedad. Por lo tanto, una digestión eficiente es fundamental para mantener un estado de ánimo positivo y una sensación de bienestar.

  • Microbiota intestinal y salud mental:

El intestino alberga una comunidad de microorganismos conocida como microbiota intestinal. Estos microorganismos desempeñan un papel fundamental en la digestión y también tienen una influencia significativa en la producción de neurotransmisores, como la serotonina, que están relacionados con la regulación del estado de ánimo. Un desequilibrio en la microbiota intestinal, conocido como disbiosis, se ha asociado con problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad.

  • Estrés y digestión:

El estrés crónico puede afectar negativamente la digestión. Cuando una persona se encuentra en un estado de estrés, el cuerpo redirige la sangre lejos del sistema digestivo, lo que puede provocar problemas gastrointestinales, como acidez estomacal, diarrea o estreñimiento. Además, el estrés prolongado puede contribuir a afecciones gastrointestinales crónicas, como el síndrome de intestino irritable (SII). Estos problemas digestivos pueden afectar la calidad de vida y, en última instancia, la felicidad.

  • Alimentos y emociones:

La elección de alimentos y la forma en que los consumimos también pueden influir en nuestra felicidad. Comer alimentos ricos en azúcares procesados, grasas saturadas y productos altos en calorías vacías puede provocar fluctuaciones en los niveles de azúcar en la sangre y afectar negativamente el estado de ánimo. Por otro lado, una dieta equilibrada y rica en alimentos saludables, como frutas, verduras, frutos secos, semillas, granos enteros, puede proporcionar los nutrientes necesarios para mantener un estado de ánimo positivo.

La forma en que consumimos los alimentos influye en la felicidad, porque así el alimento o la preparación se catalogue como saludable, por ejemplo, verduras con granos y semillas, o verduras con salmón, si los consumo en un estado de ira, tristeza, miedo, afecta la digestión y por ende el resultado no es el más agradable, puede decirse que no estoy feliz con ese resultado, entonces aplica el proverbio chino; ¡la felicidad es cuestión de digestión!

 

En resumen, la relación entre la digestión y la felicidad es multifacética. Mantener una digestión saludable a través de una dieta equilibrada, la gestión del estrés y el cuidado de la microbiota intestinal puede contribuir a un mejor bienestar emocional y, en última instancia, a una sensación de felicidad.

Es importante recordar que cada persona es única, por lo que es esencial prestar atención a las señales de su propio cuerpo, escuchar su sabiduría y así mantener o mejorar su salud física, que es el resultado de una integración entre cuerpo, mente y espíritu.

Te dejo aquí un ejercicio para mejorar la digestión y que esto contribuya a tu felicidad.

Consume con el estómago vacío una fruta que te guste, sin combinarla, te pondré un ejemplo: granadilla. Antes de comerla, utiliza todos tus sentidos, el tacto para tocarla antes de consumirla, prestando atención a su textura, temperatura, dureza; luego usa tu vista, observa su forma, color, tamaño; luego pasa al sentido del oído, pon la fruta en tu oído y siente si la escuchas, puede suceder algo que no esperabas; sigue con el sentido del olfato, ¿a qué te huele?, te recuerda algo?; finalmente usa el sentido del gusto, pon un poco de la fruta en tu boca, mastícala más de 30 veces, y siente su sabor, textura, traga lentamente y siente cómo pasa por todo tu cuerpo. Verifica por tus propios sentidos qué pasa si eres consciente de lo que comes, de cómo lo comes y de la digestión de lo que comes, y evalúa qué sensación te dejó; el resultado de este ejercicio te puede decir si la felicidad es cuestión de digestión.